Miradores del Duero - Salamanca vive la Provincia

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La singular y poética naturaleza de Las Arribes necesita perspectiva. Desde los miradores ubicados a lo largo del río se advierte la poderosa naturaleza agreste, la agricultura domesticada en bancales imposibles y el insólito paisaje de presas y centrales eléctricas, que otorgan a la zona un aire irreal. De todos ellos, el de Mieza es el más espectacular.

La localidad de Villarino de los Aires es la primera parada por la parte más septentrional de Las Arribes salmantinas. Desde los miradores de la Faya o del Duero, situados en el propio pueblo ya se divisa una parte considerable de los cañones, aunque es mejor acercarse en coche hasta el Teso de San Cristobal por una pista que conduce a una pequeña plaza de toros y caminar hasta el Balcón de Pilatos, desde donde se ve el Tormes. Una buena excursión es bajar hasta Ambasaguas, donde se abraza el Duero con su afluente. También se puede visitar el poblado de La Rachita, una urbanización de la década de 1960 para empelados de Iberdrola que contrasta con la estampa más pintoresca del pueblo, donde aún se ven mulas y burros de carga.

El siguiente balcón de Las Arribes está en Pereña de la Ribera. Desde el mirador de Nuestra Señora del Castillo se ve, por primera vez y muy abajo, el Duero. Es impresionante también el mirador del Pozo de los Humos y su famosa cascada.

En Aldeadávila hay dos miradores, el del Picón de Felipe esconde la romántica leyenda del enamorado que trató de volcar la mole de piedra vertical para poder reunirse con su amante portuguesa en la otra orilla del río. El del Fraile es sobrecogedor, pues ofrece una vista cenital de la presa, una obra de ingeniería gigante a la que se acercan los barcos turísticos que surcan el Duero.

Mieza resulta, probablemente, el punto más espectacular de la ruta. Los miradores, a los que se accede por un camino que arranca al final de pueblo, ofrecen una vista rotunda. El primero de ellos, el Colagón del Tío Paco, es una nueva plataforma adaptada para personas con movilidad reducida, que pueden contemplar un espectáculo similar al que se aprecia desde el antiguo mirador, el de La Code, bajando unos cuantos metros. Desde aquí se divisa una panorámica grandiosa del cauce esmeralda del río, dibujando meandros en el escapado paisaje.Una placa recuerda e impacto que causó sobre Unamuno: "Code de Mieza que cuelga/sobre la sima de un lecho".

Vilvestre es el siguiente destino. El mirador del Castillo, junto al cementerio rodeado de grutales, regala una paz inmejorable. Desde este punto no es extraño ver buitres sobrevolando la penillanura. Por una empinada carretera se llega al embarcadero del que salen los barcos que recorren del Duero.

En el miradore de las Janas, en Saucelle, el protagonista no es el río, sino la vista extensa de la comarca de Las Arribes, que invita a seguir explorándola.


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