Ledesma villa con pasado romano y medieval - Salamanca vive la Provincia

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Ledesma villa con pasado romano y medieval

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A la villa de Ledesma, declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1975, se accede atravesando el río Tormes por el puente Viejo de cinco ojos, que conserva de su fábrica medieval los dos arcos ojivales y presenta a su entrada la ermita de Nuestra Señora del Carmen. Del origen de Ledesma, que se remonta a la primera Edad del Hierro, procede el verraco. Del período romano conserva el nombre, Bletisama,  en sus cercanías los afamados baños termales, declarados Bien de Interés Cultural en 1931, y el puente Mocho. Del período medieval cabe destacar que, en 1161, Fernando II le concedió Fuero. Aún mantiene gran parte de la muralla de piedra granítica que, de época de Fernando II, ceñía la Villa. De las puertas de acceso que tuvo, sólo ha llegado el Arco de San Nicolás, entre dos cubos cilíndricos. En el extremo sudoeste del recinto murado se alza el castillo o fortaleza. Realizado con mampuesto de granito en la época de Fernando II, las partes de buena sillería son del tiempo de Beltrán de la Cueva. 

Extramuros se levanta la iglesia románica de Santa Elena, declarada Bien Inmueble en 1983. Es un modesto edificio, de una sola nave y capilla mayor con tejado sostenido por canecillos labrados con motivos vegetales, cabezas humanas y de animales. El ábside semicircular de la iglesia de San Miguel es románico, si bien la portada se rehizo en 1784, siguiendo formas neoclásicas. La Iglesia de Santa MAría la Mayor presenta a los pies una esbelta torre que, iniciada a finales del siglo XII y concluida en el siglo XVI, deja en su base un arco por el que transcurre la calle. La nave, de fines del siglo XV, voltea bóvedas góticas de terceletes y está timbrada con los escudos de los Beltrán de la Cueva. El crucero, donde hay combados, y el ábside, que se cubre con una original venera, se realizaron entre 1552 y 1580. La capilla mayor la preside un buen retablo del tercer cuarto de siglo XVIII. La portada meridional, de principios del siglo XVI, es hispanoflamenca. En el templo hay interesantes sepulcros, destacando el del infante don Sancho, nieto de Alfonso X. Una pieza de gran interés es la sillería coral gótica, tallada hacia 1508. Entre las piezas recogidas en el Museo de Arte Sacro destacan las andas de plata del Corpus Christi, realizadas en 1719.  A los templos citados se le suma la iglesia de San Pedro, levantada en 1857 en Los Mesones. Según la leyenda, aquí se hallan los restos de los Santos Pastores de Belén. 

La Casa Consistorial se eleva en la plaza Mayor, en parte porticada. En esta plaza también se puede ver el palacio de don Beltrán de la Cueva, cuyo origen data del siglo XV. Este edificio es atravesado por el Arco de los Roderos, que nos encamina a la Alhóndiga, antiguo depósito de granos. Esta obra, de la que sólo resta la fachada, se acabó en 1605. Cerca de aquí se eleva el Hospital de San José, fundado en el siglo XV por don Gonzalo Rodríguez de Ledesma para atención de los pobres. El edificio fue ampliado en el siglo XVIII por don Andrés Nieto. Las armas de ambos linajes campean en la fachada que está presidida por el grupo de la Sagrada Familia. 

Un paeso por la villa, saboreando las artesanales "rosquillas" lleva a descubrir en sus calles casa de interés, señoriales y solariegas, con fachadas de piedra en las que destacan sus bellas ventanas y los blasones de sus antiguos poseedores. A Ledesma hay que acercarse en la fiesta del Corpus Christi y llegarse hasta el "Prao de la Villa" para el el ganado que  correrá en los "espantos"


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